| |
Me llamo Gaby, nací el 27 de Abril de 1988 en Monte Caseros (Corrientes).
Mis padres me recibieron con mucho amor, me llenaron de regalos y de mucho cariño. Para ese entonces ya tenía una hermanita a la que hoy adoro con toda el alma.
A medida que fui creciendo, me dieron a mi hermana y a mi todo lo mejor, todo lo que estaba a su alcance.
Tenía muchos amiguitos… la vida era hermosa, llena de juegos y de mucho amor. A veces lloraba porque mis papis no querían comprarme todo lo que les pedía. Ellos siempre me decían que pensara en que había chicos como yo que no tenían ni siquiera para comer. Si bien nunca me faltó nada, tampoco nací en una familia adinerada. Mis padres siempre trabajaron duro para sostenernos.
Hoy tengo 19 años, y veo con angustia que la vida es realmente como me la contaban mis padres. No todo es color de rosa. Hoy ya no están mis muñecas a las que peinaba, ni los amigos con los que jugaba. Ya no son los mismos problemas, y las personas dicen que no somos todos iguales y no las comprendo. La vida ya no es simple, el mundo se ha convertido en un lugar lleno de problemas. Hay guerras, violencia, niños abusados, niños que mueren de hambre, amigos por interés que mienten y lastiman. Ya no puedo caminar o bañarme en el río tranquila, porque está contaminado, y a las autoridades no les importa.
Estoy viviendo en un mundo donde ya nadie se sorprende de las pequeñas cosas. Me estoy convirtiendo en una adulta y no quiero ser como ellos o como la mayoría.
No quiero subir a mi auto y mirar desde adentro lo que sucede. No quiero mirar de costado cuando un niño con hambre se me acerca, y hacer como que no lo vi. Tampoco quiero cerrar mis ventanas para no ver a los cartoneros que pasan, y no ir mas allá de mi barrio para no ver las villas miserias, ni seguir derrochando dinero en cosas innecesarias cuando hay personas que con lo que a mi me está sobrando les podría llegar a salvar la vida.
Esta carta es para vos, sí, para vos que estás en tu casa feliz junto a tu familia, rodeado de lujos, en una mesa llena de comida. Y también para vos niño/a que te sobran los juguetes, los dulces y golosinas, para vos que tenés para comprar medicamentos. Quisiera que por un momento piensen que hay niños que no tienen qué comer, que no tienen padres, que viven en la calle o en casas en condiciones infrahumanas, que juegan con palos y cajas porque no tienen juguetes lujosos como tenés vos o tus hijos. Por eso valoren y disfruten lo que tienen, porque se lo ganaron con esfuerzo, pero no se olviden que lo que a ustedes les está sobrando le está haciendo falta a alguien más.
Recuerden que las personas no valen por lo que tienen, sino por lo que son.
Luchemos por volver a creer en nosotros mismos.
Guarden siempre su cuota de infancia dentro suyo para poder volver a creer en el poder de una sonrisa, de una palabra. Para conmoverse con un abrazo, con una mirada, para volver a soñar, a imaginar, para decir lo que pensamos sin miedo al ridículo, pero sin evadir la realidad, sin olvidarnos de que todos somos iguales, sabiendo que hay chicos que mueren de hambre, de frío, que los porcentajes de indigencia son altísimos.
Juntemos nuestras voces para que todos nos escuchen !!!
Yo personalmente quiero pedirles disculpas a todas las personas que están pasando necesidades, por no haber hecho nada antes para que esta situación cambiara. Tal vez esta carta o todo lo que hago no sirva de mucho, pero si he tocado el corazón de aunque sea una persona, y lo he hecho pensar solo por un minuto en nuestra realidad, estaré muy orgullosa.
Quiero decirles que no están solos y que sí hay personas que pensamos en ustedes.
Por mi parte prometo hacer lo que esté a mi alcance para ayudarlos, es una deuda moral.
Vos también podés!. Unite a grupos de ayuda como Manos y Corazones, no te imaginas lo que es saber que gracias a vos alguien se siente y está mejor. Y la mejor recompensa es ver la cara de alegría, de felicidad, y esos ojitos de agradecimiento de todas esas personas que están esperando por vos.
Pensalo. Juntos podemos!
Besos y abrazos.
Gaby
|